La seguridad nacional y la soberanía del país se encuentran en el ojo del huracán tras dos decisiones que reescriben las reglas del orden público: por un lado, la justicia habilitó de nuevo los ataques aéreos en zonas con presencia de estructuras criminales; por el otro, el despliegue de cientos de soldados extranjeros encendió un fuego cruzado de críticas en el legislativo.
¿Licencia para atacar o amenaza humanitaria?
Con la revocatoria del fallo que frenaba los operativos aéreos, las Fuerzas Militares recuperan la potestad táctica de golpear campamentos ilegales bajo los protocolos del Derecho Internacional Humanitario. Mientras el Gobierno defiende la medida como un golpe certero contra las economías ilícitas y los grupos armados, sectores de oposición y veedurías advierten sobre los peligros latentes para menores reclutados a la fuerza en medio del conflicto.
Soldados de EE. UU. en suelo nacional: ¿soberanía en riesgo?
A este panorama se suma el arribo de 350 efectivos militares estadounidenses para el ejercicio táctico "Vanguardia del Sur". El despliegue desató una fuerte tormenta política en el Congreso, donde varios parlamentarios denuncian la ausencia de aval legislativo previo para el tránsito de tropas extranjeras, reavivando el histórico debate sobre la autonomía y la cooperación estratégica internacional en Colombia.
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